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domingo, 3 de febrero de 2019

- Vulcania - Capítulo XVI - "La lucha final"

Yo intentaba centrar mis pensamientos en dónde debía encontrarse el punto muerto, mirando en todas las direcciones. Tras varios intentos, por fin pude avistar una especie de zona muerta dado su aspecto. No podía ser otra cosa, la arena se tornaba de color ceniza, y además el suelo tendía como a hundirse, y el poco matorral se pudría a su alrededor.
- ¡Phoenix! ¡Dirijámonos hacia allí!- le indiqué alzando el dedo hacia la dirección deseada.
Entonces el grifo batió sus alas como nunca pude ver antes, y alcanzó una velocidad vertiginosa. A tan sólo dos metros sobre el suelo, Phoenix dio su última batida con toda la fuerza de un titán y consiguió abrir un socavón oscuro en el cual se adentró. Me trajo recuerdos de la cueva, pues parecía que aquel agujero estaba allí previamente a la "explosión" que mi amigo provocó. Otra vez, solos en la oscuridad, intentando ayudarnos el uno al otro, intentando huir de algo desconocido.
Como era de esperar, Kenya nos pisaba los talones, y llegó un momento en el que no pudimos evitarla más. La miramos por primera vez fijamente a los ojos, a una distancia de unos cinco metros, lo suficiente para su rabia, pero también, su poder era más débil. Ella no pareció percatarse de ello, porque volvió a alzar la mano en busca de energía... Una energía que no llegaba. 
Por fin, vi cómo de su rostro se borraba su sonrisa burlona por primera. Escudriñó nuestros cuerpos, nuestras miradas, incluso diría que nuestras mentes en busca de una explicación. 
-Entiendo...- dijo Kenya mostrando abatimiento-. Pero tengo un último as en la manga.
Volvió a arquear media sonrisa, y seguidamente, noté que sus garras invisibles me atrapaban y me arrastraban hacia ella.
-Lo que no sabías es que tú también eres vida, y contienes energía que me sirve...
Kenya parecía realmente orgullosa. En un último movimiento, logré girarme hacia Phoenix con lágrimas en los ojos, rogándole con la mirada que terminara con aquello y trajera la paz que buscábamos. 
Entonces, él reaccionó, y su gema comenzó a emitir energía de mil colores que giraban sobre sí y se fusionaban hasta alcanzar un blanco brillante que finalmente salió disparado sobre el cuerpo de Kenya. Yo caí sobre el suelo, y volvió a darse entre ellos una última lucha. Aparentemente, Kenya aún conservaba energía de todo lo que había absorbido previamente, pero pronto flaqueó y se vio a sí misma rogándole a Phoenix que le perdonara la vida. 
Entonces, la gema envolvió a Kenya. 
"He conocido a muchos humanos como tú, devorados por la avaricia del poder. Ese poder no os lleva a ningún lado. No os da felicidad, no os otorga la llave del mundo, no sois dueños de la tierra que pisáis ni de los seres que lo habitan. He conocido muchos seres como tú, y decidí que no merecemos dejarnos subordinar por alimañas así. Tú serás la primera que pague por todo el sufrimiento de los míos..."
Un humo negro y espeso comenzó a salir de la boca de Kenya, cuya piel adquiría un tono más pálido a medida que salía, hasta simplemente, desplomarse. 

Suspiré tranquila.

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